Era tal su conocimiento del oficio que dominó gran número de lenguas como su nativo Kunza, el Aymara y el Quechua, además de muchos otros que el tiempo y el yugo español los obligaron a desaparecer. Incluso fue hablante del castellano, lo cual con posterioridad le permitió negociar con el propio español. También era un hombre sabio en cuanto a las rutas que unían la cordillera, la pampa y el mar, aquel que no las conocía simplemente se perdería en los bastos territorios del desierto.
Paniri, apellido que significa el que lleva o el que da, tras años de ver la opresión sufrida por su pueblo sobre todo a manos del Corregidor Español que gobernaba la zona, Don José Hernández Valdivieso, y estando conciente del movimiento que crecía día a día en los territorios hermanos sobre todo en lo que hoy conocemos como Perú, sintió la necesidad de trasmitir este mensaje y sublevarse al Español que tanto maltrataba a él y a su pueblo.
Estas eran las épocas en que el español obligaba al indígena agricultor a entregar la mitad de su cosecha, así como a la mujer tejedora, para que diera sus telas a cambio de nada. Para el mundo indígena, eran tiempos difíciles, en los años cercanos a 1770, finales de la Colonia y comienzos de la República, el llamado indio tenía condiciones prácticamente de esclavo y era gravado con importentes tributos.
Pero la fuerza que toman los movimientos indígenas, y el ejemplo puesto por Tomás Catari, un contemporáneo a Paniri que peleo con los Aymaras, provocan que en 1780, ni siquiera el corregidor de Atacama se atreviera a cobrar los tributos.
Por otra parte, la Iglesia Católica, que había sido introducida con mucha fuerza en las Comunidades Indígenas de toda América también aprovechaba la incipiente pero férrea fe del indio para conseguir asuntos que más bien tenían características políticas.
Es importante consignar que Tomás Paniri libró anteriormente otras batallas, se enroló en las fuerzas aymaras y quechuas donde dio grandes peleas, en una ellas pudo conocer al máximo revolucionario del Perú, José Gabriel Condorcanqui, quien pasó a la historia como Tupac Amaru. Fue este personaje quien transmitió a Paniri el mensaje de liberación del opresor, fue Tupac Amaru quien lo nombró Capitán General de Atacama.
El mensaje lo trajo con honores y reconocimientos que avalaban su apoyo en las batallas dadas por Tupac Amaru, fueron certificados que presentó a las comunidades locales. Tanto en San Pedro de Atacama, Chunchuri, Chiu Chiu y Ayquina, el líder local nombro más capitanes y alcaldes que lo acompañaran en esta justa sublevación. El Lickanantay se armó con ondas y baleadoras para hacer respetar sus derechos. Todo esto al mando del Capitán General Tomás Paniri.
Fueron tiempos de gloria para este incipiente ejército, que no solo pertenecía a Atacama, sino también al resto de la hoy Sudamérica donde el Indio estaba dispuesto a luchar por sus derechos. En la zona, tanto el español común como el lickanantay validaron la autoridad de Paniri. Fue tanto el reconocimiento que era recibido como cualquier otra autoridad, con los honores correspondientes, que el mismo instruyó a sus capitanes y alcaldes.
En abril de 1781, este movimiento tuvo su máxima expresión, cuando 200 atacameños, se tomaron la casa Pedro Manuel Rubin de Celis quien era confidente del corregidor Mateo del Castaño el cual se había fugado a Salta con dineros de los tributos.
Lamentablemente, Paniri no sabía lo que tramaba el Cura de Chiu Chiu, Alejo Pinto, quien en conocimiento de la gran fe que ya se había consolidado en las comunidades indígenas puso ante los ojos de ellos al guerrero como un enviado del diablo. Para ello, el Cura Alejo Pinto se autoflajeló en plena conmemoración de Semana Santa. Dándose con látigos en la espalda pidió a viva voz perdón a Dios por las aberraciones que estaban sucediendo en su territorio, aberraciones que sin duda eran obra de Paniri. Era pecado hablar Kunza, adorar a las deidades que por siempre habían sido adoradas, era brujería realizar los ritos y tradiciones del pueblo lickanantay.
En este marco, los propios habitantes de Chiu Chiu invitaron a Tomás Paniri a dialogar, situación a la cual el líder accede dado que se trataba de sus propios hermanos. Es ahí cuando es traicionado y posteriormente tomado prisionero por el español.
Lo obligaron a reconocer el asesinato de 5 españoles y la participación en el ajusticiamiento de un Cura. Estos cargos fueron simplemente su sentencia.
Tomás Paniri es llevado Pica, luego es traslado a Ike Ike (Iquique) donde por una decisión local es ejecutado. Se tomaron cuatro caballos los cuales tiraron en direcciones opuestas hasta descuartizar al Héroe Indígena Atacameño. El 14 de Mayo de 1781 Paniri dejó de existir, pasó a ser leyenda. Se cree que en algún lugar de Iquique, específicamente en Isla Serrano, están los restos mortales de quien fuera el precursor de la sublevación atacameña.
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