| 3.1. El Convenio N° 169 de la Organización Internacional del Trabajo y sus alcances en los territorios Lickanantay.
La Conferencia General de la Organización Internacional del Trabajo, convocada en Ginebra por el Consejo de Administración de la Oficina Internacional del Trabajo, y congregada en dicha ciudad el día 7 de junio de 1989, en su septuagésima sexta reunión reconoció las aspiraciones de esos pueblos a asumir el control de sus propias instituciones y formas de vida y de su desarrollo económico y a mantener y fortalecer sus identidades, lenguas y religiones, dentro del marco de los Estados en que viven; observando que en muchas partes del mundo esos pueblos no pueden gozar de los derechos humanos fundamentalmente en el mismo grado que el resto de la población de los Estados en que viven y que sus leyes, valores, costumbres y perspectivas han sufrido a menudo una erosión; recordando la particular contribución de los pueblos indígenas y tribales a la diversidad cultural, a la armonía social y ecológica de la humanidad y a la cooperación y comprensión internacional; adopta, con fecha 27 de junio de mil novecientos ochenta y nueve el siguiente convenio que podrá ser citado como el Convenio sobre pueblos indígenas y tribales, 1999:
El presente Convenio se aplica a los pueblos tribales en países independientes cuyas condiciones sociales, culturales y económicas les distingan de otros sectores de la colectividad nacional. La conciencia de su identidad indígena o tribal deberá considerarse un criterio fundamental para determinar los grupos a los que se aplica las disposiciones del Convenio.
Los Gobiernos ratificantes de este Convenio deberán asumir la responsabilidad de desarrollar la participación de los pueblos interesados, una acción coordinada y sistemática con miras a proteger los derechos de esos pueblos y a garantizar el respeto de su integridad.
Los Pueblos Indígenas Lickanantay han visto como a partir del año 2007 el Gobierno de turno de la Señora Michelle Bachelet, estimula un proceso de consulta, primero poniendo la temática al interior de su Ministerio de Relaciones exteriores y luego ante la Comisión de Relaciones Exteriores del Senado, allí en esa instancia se inicia un dialogo de consulta a diferentes personalidades del mundo indígena del país, que van entregando antecedentes del porqué el Estado chileno debe reconocer y ratificar el Convenio en cuestión.
En este aspecto queremos subrayar que después de un largo proceso de convencimiento de que dicho Convenio no afecta las la estructura jurídica tanto interna como externa del país, recién allí se deciden a ratificar el Convenio, pero con la salvedad que se ratifica con una observación.
El Pueblo Lickanantay reunido en el Pueblo de Aiquina, manifiesta abiertamente su preocupación en cuanto a las observaciones y resguardo que el Gobierno de Chile ha puesto a la ratificación de dicho Convenio, observaciones que no se condicen con el espíritu del mismo.
Así mismo el Pueblo Lickanantay manifiesta que para la aplicación efectiva de dicho convenio el Gobierno de Chile deberá:
1.- Revisar los límites actuales de nuestros territorios indígenas, así mismo conminamos al Estado a reconocer que la región de Antofagasta tiene límites ancestrales y que dentro de ella se fundan raíces por más de 11.000 años de historia.
2.- Reconocer que los actuales territorios de la región de Antofagasta existe una multiculturalidad, donde una de las realidades particulares es la indígena, respaldada por la convivencia milenaria de pueblos Lickanantay, quechuas y aymaras. Es deber del Estado reconocer públicamente que estos pueblos han estado antes de la conformación de los Estados- Nacionales, lo cual los hace únicos dueños de las tierras, aguas y sistemas naturales de vida que se produce y reproduce en los territorios antes indicados.
3.- Exigimos en forma inmediata que se revisen los límites de cada pueblo Lickanantay y quechuas que conviven en nuestro territorio, puesto que los actuales límites fueron impuestos por la Corporación Nacional de Desarrollo Indígena en un trabajo que no tuvo ninguna sensibilidad y proyección comunitaria, y por último
4.- Se requiere de una declaración pública por parte de la Corporación del Cobre (CODELCO NORTE), MINERA EL ABRA, SOQUIMICH, LITIO, ESCONDIDA y otras, sobre el aprovechamiento de las aguas de nuestros territorios en forma ilegal a los principios ancestrales de obtención de las aguas y sobre todo a la violación del derecho consuetudinario de los pueblos originarios de la región de Antofagasta. Esto teniendo presente el fallo de la Ilustrísima Corte Suprema, en lo referido al Caso “Aguas de Toconce”, donde se sienta precedente sobre el uso, dominio y goce de los recursos naturales que están en los territorios indígenas.
5.- Es deber del Estado disponer de un espacio amplio de discusión para el tratamiento en especifico de la aplicabilidad de dicho Convenio, en este sentido es que exigimos recursos frescos para debatir los alcances de cada uno de los artículos del citado Convenio y su aplicabilidad en los territorios indígenas de la segunda región de Antofagasta.
6.- Las diversas autoridades públicas y que representan al Gobierno de turno en nuestra región, deberán reconocer en un acto público e incorporarlo en sus memorias anuales, la deuda histórica que tienen con los pueblos, en materias políticas, culturales, económicas e históricas, asegurando con ello, un nuevo pacto de dialogo el cual implica una nueva política de entendimiento. Sin esta declaratoria no podemos avanzar, pues se estaría negando una deuda que es por todos conocida, y del cual el Gobierno hace caso omiso.
7.- Exigimos que AGUAS ANTOFAGASTA, comience un proceso de dialogo con los pueblos Lickanantay, en cuanto a la posesión de las aguas, su administración y en última hora su disfrute. Por años las aguas han sido libre de clandestinidad para los pueblos originarios de la región, las hemos criado, las hemos sacralizado y hemos respetado tan vital elemento como un ser vivo, al cual se le agradece y se le respeta, más visto los actos empresariales sobre nuestros recursos, exigimos revisar el tema, puesto que de ahora en adelante los recursos naturales vuelven a pertenecer a los pueblos indígenas.
8.- De igual forma exigimos que aquellas empresas que lucran con nuestros territorios, en especial con nuestros atractivos, que en su mayoría son empresas turísticas, desistan de hacerlo, pues nunca han entablado relaciones con los pueblos y nunca han compartido sus ganancias con nuestra gente. Comenzaremos un proceso de identificar a cada una de las empresas y allí exigiremos cual es el rol que juegan en nuestro territorio y cual es el aporte que dejan.
9.- En términos sociales, culturales y educacionales, exigimos que las instituciones que tienen competencias en dichas temáticas revisen sus procedimientos a la hora de trabajar con los pueblos originarios, pues de ahora y en adelante la relación no es la de dependencia, sino que desde ahora son los pueblos originarios los que decidirán como se produce, reproduce y proyecta nuestra cultura, sea esta por medio de la institución de la escuela o por los programas que tienen los servicios públicos. Señores Servicios Públicos ya no queremos más sus proyectos pensados, diseñados y ejecutados por ustedes o por sus consultoras. Hoy queremos construir nuestro territorio nosotros, queremos sacudirlo de tantos años de intervencionismo, de mentiras y de engaños. Hoy somos los indígenas los que venimos a invitarlos a trabajar en un territorio renovado. Y por último
10.- El Estado por medio de su Gobierno de turno debe procurar en el plazo de este año 2009, una nueva política de trabajo para con los pueblos originarios, teniendo como escenario un nuevo territorio, donde lo central es la efectiva aplicación del Convenio N° 169 de la OIT. Es allí donde exigimos competencias al Gobierno, asegurando la bajada efectiva de recursos a nuestros territorios, recursos frescos y nuevos, y no recursos redireccionados de otros programas.
Señalamos con mucha convicción que la aplicación efectiva del Convenio Nº 169 de la OIT permitirá:
- Fortalecimiento de los Pueblos Originarios
- Ampliar y visibilizar a los pueblos originarios de la Región de Antofagasta que han estado por años postergados, recibiendo políticas centralistas y escasos recursos para propiciar procesos de desarrollo.
- La aplicación del mismo nos posibilita iniciar el dialogo y el debate en torno a un auto gobierno, con principios de la cosmovisión andina y con un respeto a nuestras tradiciones y costumbres
- Del mismo modo se genera la posibilidad cierta de comenzar nuestro a pavimentar nuestro propio desarrollo, ello implica la administración total de nuestros territorios en lo referente al uso, goce y administración de cada uno de los elementos que lo componen.
Los Pueblos Lickanantay reunidos en el 3° Congreso en Aiquina, manifiestan comenzar a trabajar con o sin ayuda del Gobierno. Teniendo presente y como estandarte de lucha la destrucción del Pueblo de Ojo de San Pedro, donde lo que actualmente es CODELCO NORTE destruyo, contamino y seco el Río San Pedro.
Tenemos un sin numero de casos que vamos a abordar, lo realizaremos con mucho respeto, pero no por ello con menos fuerza. Hoy los Pueblos Lickanantay entramos en un proceso de fortalecimiento muy intenso, estamos atentos a cualquier forma de discriminación y estamos convencidos de que nuestro territorio no puede seguir intervenido, y allí apuntarán nuestros esfuerzos.
Queremos vivir como herederos de nuestros territorios, y la aplicación efectiva del Convenio N°169 sin duda permitirá alcanzar la apropiación de nuestras tierras, de nuestros sueños y nuestros proyectos como pueblo.
Si alguien si pone delante de estas ideas, sepan ustedes que todo un pueblo les sabrá cobrar una a una la soberbia y la no comprensión de nuestros principios como andinos. |